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Por dentro, es la Misma Marta de siempre. 

Curiosa, energética y con unas ganas incontenibles de vivir al máximo este maravilloso regalo que es la vida. 

Pero, por fuera, la Marta que tú ves ahora mismo, hace unos años llevaba unos cuantos kilitos de más. 

Con 13 años, yo era una niña con sobrepeso, gafas y sin ningún tipo de conciencia de mi apariencia exterior.

Tras una operación de rodillas, ¡aún cogí más peso todavía! 

Pero yo era una niña feliz que no se planteaba si era guapa o fea, si estaba gorda o delgada, si tenía una melena bonita o no. 

Yo me veía bien y me sentía feliz.

Hasta que apareció la persona cruel e inhumana que siempre tiene que aparecer en la vida de todos.  

Y hasta que esa persona empezó a hacer comentarios peyorativos sobre mi físico. 

Y a esa persona se le sumaron otros y otras. 

Se reían de mí.

Se burlaban de mi apariencia. 

De mi talla. 

De mi pelo

Y ese día lo cambió todo.

Ese día dejé de comer.

Perdí 16 kilos en un año.

Pasé de una talla una 44 a una 32 sin ningún tipo de dieta ni ejercicio. 

Simplemente no comía.

De mi época “gordita” no hay fotos.

Las rompí todas con 16 años.

A pesar de haber perdido muchísimo peso, me sentía insegura y desconfiada de todo el mundo.  

Pero sabes ¿qué?  

 Algo muy bueno salió de aquella horrible época de mi vida.

Descubrí y me apasioné por el mundo de la belleza


Sabía lo importante que era sentirse bien con uno mismo/a. 

Y conocía las consecuencias que tiene en esta sociedad no encajar en los cánones de belleza. 

Incluso a la muy temprana de edad de 13 años. 

Y quería ayudar. 

Me imaginaba tantas otras personas que estarían sufriendo como yo sufrí. 

Quería ayudarles a sentirse mejor sin tener que pasar por los duros y dolorosos extremos por los que yo y mi familia pasamos.

Y así fue cómo me lancé de pleno a aprender todo lo que pude sobre el mundo de la belleza y de la salud.

El día que conseguí hacer prácticas en el mejor centro de belleza de Madrid, Carmen Navarro, ¡no podía creérmelo! 

¡Ni te imaginas lo que llegué a aprender sobre aparatología, tratamientos y productos!

Pero, sobre todo, con Carmen Navarro y su equipo aprendí lo que es la disciplina, el trabajo duro y el respeto por la profesión y por el cliente.

Estuve dos años y medios con Carmen, pero necesitaba seguir creciendo. 

Seguir aprendiendo. 

Quería diagnosticar y gestionar a los clientes.

Pasé de una clínica a otra. 

Vi lo bueno, lo malo y lo pésimo.

Gente incompetente. 

Gente que engañaba a sus clientes.

Gente que no cuidaba a sus equipos. 

Y de todos ello/as aprendí lo que no debía hacer. 

Trabajé con doctores de medicina estética. 

Con Fisioterapeutas.

Con Masajistas Deportivos

Y yo absorbiendo.

Hasta que me llegó una oportunidad única.

Y me adentré al increíble mundo de los hoteles.

Hoteles, blogs y personas especiales


Entrar al mundo hotelero me dio la incomparable oportunidad de ver descubrir lo que es el verdadero trato VIP y la gestión de un spa como un negocio rentable.

Aprendí de los mejores, me sentía cada vez más cómoda trabajando con clientes VIPs en inglés, descubrí el verdadero significado de “atención al cliente”... 

Y, entonces, sucedió lo que imaginas que puede suceder, pero nunca lo esperas. 

Conocí a una persona maravillosa. 

Conocí a Eloy. 

Y Eloy, me adentró al mundo del marketing online.

¡Y empezamos de nuevo!

¡Otro campo que me apasionaba!

¡Y venga a aprender! 

¡Y venga a probar! 

¡Y venga a crear! 

La verdad es que la pasión lo mueve todo.

Pasión y muchísimo apoyo.

Y así fue como lancé la primera versión de mi página web, mi blog y mis canales sociales.

Empecé a mover todas las piezas... 

A darme a conocer... 

A posicionarme... 

¡Me parecía increíble que la gente me siguiese a mí! 

¡Mil, dos mil, once mil seguidores! 

¡No me lo podía creer! 

Me fascinaba el marketing digital y quería más. 

Me formé en marketing online y diseño gráfico.

Me dediqué un año en cuerpo y alma al blog.

Y lo compaginé con una posición en el mejor hotel de Andorra.

Sí, cogí las maletas y en pleno invierno, empecé como terapeuta en un hotel de lujo con 15 cabinas de tratamiento, ¡y un flujo constante de clientes de todo el mundo!

No fue fácil vivir en un espacio tan reducido en pleno invierno andorrano, pero el año y pico que pasé trabajando durísimo, gestionando productos, intentando mejorar las condiciones del spa y del cliente, valieron la pena.

¡Me ascendieron a jefa de tratamientos!

Conseguí mejorar la calidad del cliente, controlar el stock y crear un equipo cohesionado para la temporada de invierno formándolo con protocolos que yo misma creé.

A nivel de superación profesional, ¡no podía pedir más!

Redes sociales, libros y... ¡nuevos caminos!


Pero la vida es la vida y siempre te sorprende cuando menos te lo esperas... 

Así que, por un problema familiar, tuve que abandonar mi aventura andorrana y volver a centrarme en mi web, en mi negocio... ¡y en mi libro! 

Hacía tiempo que le daba vueltas al tema. 

Quería compartir mi experiencia y mi conocimiento en un formato más perecedero que el formato digital. 

Además, veía lo confundidos que mis clientes y clientas se sentían frente a la avalancha de información sobre belleza y cosmética que les llegaba de Internet. 

Y así fue como decidí escribir “No te vuelvas loca en Internet”.

Es un libro honesto.

No es un libro que venda ni promocione ningún producto.

Pero lo que sí que es, es completísimo.

En “No te vuelvas loca en Internet” reuní todo (¡en mayúscula: TODO!) lo que mis clientes necesitan para cuidarse la piel sin tener que recurrir a internet: desde tratamientos, a rutinas diarias, productos indispensables, etc. 

Pero, la cosa no quedó ahí. 

Yo seguía aprendiendo. 

Seguía estudiando el mercado. 

Escuchando a mis clientes.

Hasta que descubrí un vacío en sus negocios.

Las redes sociales.

¡Eran poquísimos los centros de estética y belleza en el mundo de habla hispana que estuviesen aprovechando al máximo el poder de las redes sociales!

¡No lo podía creer!

Y tras mucho estudio y mucho nervio, decidí especializarme en la gestión de redes sociales y formaciones de marketing digital para centros de belleza.

¡Y en eso estoy! 

He unido mis dos pasiones y ahora comparto todos esos conocimientos de estética y cosmética, pero a la vez ayudo a muchos negocios a triunfar en el mundo digital. 

Soy feliz y reparto felicidad.

¿Qué más puedo pedir?

Seguir creciendo y superándome para que esa felicidad llegue a cuantas más personas posibles.

Eso es lo que puedo pedir.

Y eso es lo que pienso seguir haciendo.

¿Te unes a mi viaje?